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Universidad de Sevilla

Susana Redondo

Esta profesora ha sido reconocida con el Premio Manuel Losada Villasante por su investigación sobre biofertilizantes que ayuden a combatir los efectos del cambio climático. Trabajos como el suyo han posicionado a la US en el primer puesto nacional y el 43 mundial en Food Sciences and Technology en el Ranking QS by Subjects.

¿Qué significa para un investigador un galardón como éste?

Uno se entrega mucho a lo que hace, así que también nos gusta de vez en cuando una palmadita. Y esto es mucho más. También es una forma de que familia y amigos se acerquen a lo que haces. Mi hijo de seis años a veces me dice: “¿pero tú eres investigadora? No, tú das clases”. Me hace mucha ilusión que vea que se reconoce el trabajo de su madre.

 

¿Por qué debe preocuparnos la seguridad alimentaria mundial?

En el escenario de cambio climático, vamos a tener cada vez eventos más extremos, una serie de condiciones que van a afectar a la producción de los cultivos. Si a eso unimos las estimaciones acerca del aumento de la población mundial, las cuentas no salen. Y de alguna manera tenemos que empezar a actuar para mantener los niveles de producción, si no incrementarlos.

 

¿Qué propone su investigación ante este escenario?

En primer lugar, detectamos las condiciones estresantes que están viviendo las plantas: aumento de salinidad, de temperatura y de CO2, descenso de las precipitaciones. Ya hay especies halófitas que viven en esas condiciones y que cuentan con mecanismos que les permiten tolerarlas. Así que miramos sus raíces y buscamos aquellas bacterias que hacen que las plantas mejoren su crecimiento y su tolerancia al estrés. Por último, cogemos varias de esas bacterias que puedan crecer juntas para, a partir de ellas, desarrollar un biofertilizante.

 

¿Cómo plantean la aplicación de sus hallazgos?

Ahora estamos en el desarrollo de esos biofertilizantes, aplicándolos a los cultivos. Lo primero será identificar los fertilizantes idóneos para trigo, arroz, maíz y fresa. En una siguiente fase, nos los llevaríamos al campo.

 

¿Hay implicación entre los profesionales del sector en cuanto a la investigación medioambiental?

Hemos percibido interés de algunas empresas, sobre todo entre las que cultivan berries, que tienen beneficios suficientes para interesarse por la I+D+i. Pero más que pensando en el cambio climático, hay mucho interés por generar productos bío.

 

¿Es la Universidad un buen lugar para un investigador?

Yo desde luego me siento respaldada por mi Universidad. A través del Plan Propio de Investigación está apoyando a sus investigadores dentro de sus posibilidades. Además, quiero recordar que, aunque este premio lo reciba yo, trabajo con un equipo de gente estupenda, en el que sobre todo destaco al profesor Enrique Mateos Naranjo. Los dos hemos ideado este proyecto y lo hemos desarrollado.


Ya ha alcanzado el máximo nivel académico con la figura de catedrática. ¿Qué otros retos se plantea de cara al futuro?

Conseguir la cátedra no significa que una descuide su producción. Quiero formar a buenos investigadores, hacer publicaciones de mucho más elevado impacto y, sobre todo, responder preguntas y dar soluciones a los problemas que nos plantea la sociedad. O sea, que tengo mucho trabajo.

 

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