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Universidad de Sevilla

Tratamiento de las patologías de la voz a través del Servicio de Prevención

18/11/2014
El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales ofrece una serie de consejos, además de su Escuela de la Voz, para los problemas derivados de las patologías de la voz.

El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales ha participado, a través del Dr. Jaime Marañón López, en la mesa redonda sobre patología de la voz del Curso sobre "Contingencias profesionales en las incapacidades temporales", organizado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

 

Asímismo, el pasado día 13 de noviembre, tuvo lugar el Seminario sobre 'Los problemas de la voz en docentes', que también fue impartido por el Dr. Jaime Marañón. Se puso de manifesto que el personal docente e investigador se encuentra expuestos a situaciones en las que se produce un uso mantenido y continuado de la voz durante una parte importante del tiempo de trabajo, lo que le puede afectar a las cuerdas vocales.

 

Existen unas serie de factores que perjudican a la voz: el humo del tabaco, que irrita la superficie mucosa de las vías respiratorias y también facilita el reflujo gastroesofágico; el alcohol, que induce un descenso en el tono y la extensión de la voz, e influye sobre la fonoarticulación, disminuyendo la inteligibilidad de la palabra; el exceso de condimentos, el café y las grasas favorecen el reflujo gastroesofágico; los aerosoles bucales, los caramelos y las sustancias derivadas del mentol y el eucalipto, que se suelen utilizar por su acción calmante y refrescante, ocasionan un efecto de rebote de irritación y sequedad, que aumenta la secreción de moco de consistencia alterada y condiciona el carraspeo.

 

Ante ello se recomienda las siguientes medidas preventivas:

• Evitar hablar por encima del ruido ambiental.

• Encontrar formas no verbales para mantener la atención y mejorar la comprensión.

• Evitar hablar de manera prolongada, a larga distancia y en el exterior: en el caso de los profesores, apuntar las órdenes en la pizarra en vez de repetirlas constantemente y organizar las clases alternando explicaciones con otras actividades que comporten menos carga vocal. Introducir descansos y silencios durante la jornada laboral.

• Acortar las distancias entre las personas que se han de comunicar.

• Utilizar los medios de amplificación de voz disponibles.

• Utilizar técnicas para evitar la fatiga vocal.

• Conocer los límites físicos en cuanto al tono y la intensidad de la voz.

• Evitar toser intentando beber agua a menudo y tragándola lentamente, así como bostezar para relajar la garganta.

• Evitar mantener la tensión de los músculos de la cara, el cuello, los hombros y la garganta: practicar ejercicios de relajación específicos, mantener la garganta relajada cuando se empieza a hablar, así como evitar tensar o apretar los dientes, la mandíbula o la lengua durante la fonación.

• Respirar adecuadamente.

• Utilizar posturas adecuadas: mantener una respiración profunda y una buena proyección del sonido. Hablar siempre proyectando la voz hacia el auditorio. Hablar de espaldas a la clase escribiendo en la pizarra es probablemente un factor de riesgo de disfonía elevado y de comunicación poco eficaz.

• Limitar el uso de la voz en el trabajo y destinar períodos de tiempo al reposo de la voz durante el día.

• Aprender a detectar los primeros signos de fatiga vocal: cambios en el tono, timbre e intensidad de la voz, tos, escozor, ardor, tensión o esfuerzo excesivo, falta de aire para hablar, dolor en la garganta, sequedad, etc


Para un entrenamiento y apoyo especializado en el uso correcto de la voz, el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales oferta la Escuela de Voz.

Fuente: 
Dirección de Comunicación

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