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Universidad de Sevilla

Un recorrido por la historia de la fotografía (1839-1929) a través de imágenes de Sevilla

11/03/2016
La Universidad de Sevilla, a través de su Centro de Iniciativas Culturales y en colaboración de la Diputación de Sevilla, ha inaugurado la exposición Sevilla a través de la fotografía: 1839-1929, en la que la ciudad se convierte en hilo conductor sobre la que se narra la historia de la fotografía desde sus orígenes hasta la Exposición Iberoamericana de 1929.

La muestra, que permanecerá abierta del 11 de marzo al 22 de abril (en horario de 11.00 a 21.00 horas, de lunes a viernes), reúne más de 400 fotografías, muchas de ellas inéditas,  y también se expone instrumental fotográfico, que incluye piezas únicas como una de las primeras cámaras de daguerrotipos de mediados del siglo XIX.


Los fondos exhibidos proceden de instituciones públicas como la Fototeca de la Universidad de Sevilla, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, el Archivo Fotográfico de Barcelona, el Museo de la Universidad de Navarra, el Instituto del Patrimonio Cultural de España, así como coleccionistas privados de Sevilla, Granada, Barcelona o Madrid.


Se reúnen más de 400 fotografías, muchas de ellas inéditas, así como un conjunto de libros, cámaras fotográficas, entre las que destaca una de las primeras máquinas de daguerrotipo de España, adquiridas en París sobre 1850 y que perteneció a la familia Blanxart, así como visores estereoscópicos y otras herramientas y soportes. A través de ellas se van sucediendo las imágenes de la ciudad y sus gentes sobre los diferentes procedimientos fotográficos primitivos que la atraparon hasta 1929, constituyendo un conjunto de pequeñas historias, que ponen de manifiesto el valioso patrimonio fotográfico de Sevilla.


Este legado está integrado por excepcionales testimonios gráficos y por documentos imprescindibles para documentar los cambios de su urbanismo desde mediados del siglo XIX. La muestra se completa con un material interactivo de vistas estereoscópicas en 3D. Durante el tiempo que permanezca la exposición se llevaran a cabo visitas guiadas que pueden reservarse a través de la web www.cicus.us.es


Otras actividades previstas son conferencias sobre la historia de Sevilla y, como clausura de la muestra, un simposio internacional sobre fotografía, con la presencia de Lee Fontanella, que abrirá la conferencia inaugural de dicho encuentro, cuando se cumplen 30 años de la celebración del I Congreso de historia de la fotografía celebrado en España, que tuvo a Sevilla como primera sede.


Sevilla y la fotografía


Sevilla, desde el último tercio del siglo XVIII y a lo largo de las primeras décadas del siglo XIX, se había convertido en un singular destino de viajeros y curiosos mientras se gestaban los ensayos y experimentos que terminarían fijando la imagen definitivamente sobre sales de plata. El antiguo puerto del viejo imperio español, despoblado de mercaderías y ajetreos comerciales, vino a convertirse en una ciudad tranquila, de inviernos cálidos a la que los viajeros británicos, principalmente, se acercaban para remediar su salud quebrantada.


La ciudad se convirtió en un gran estudio al aire libre, ejerciendo desde los primeros momentos del siglo una enorme fascinación entre los pintores, a los que se sumarían desde 1840 los primeros fotógrafos, compartiendo las vistas, los enfoques y las perspectivas.


Desde entonces, la transformación de las imágenes de la ciudad, la percepción y la configuración de su imaginario artístico no se pueden concebir sin la aparición de la fotografía, ya que se convirtió en una de las más fotografiadas de Europa. Hasta el embarcadero de la Torre del Oro o el despacho de diligencias de la calle Sierpes en la primera mitad del siglo y, posteriormente, en la estación de ferrocarril que la unía con Córdoba hasta Madrid llegaron numerosos fotógrafos ambulantes, tras recorrer otros puntos del país para atraparla con sus cámaras.


Sevilla se convirtió en un paisaje humano y urbano imprescindible para las ilusiones y expectativas de la burguesía europea, interesándose por el aspecto que tenían los monumentos narrados en los libros de viaje de sus compatriotas, la calle en la que Fígaro regentaba su barbería, el barrio en el que Carmen aprendió a bailar, las gentes a las que pintó Murillo o la riqueza de aquella catedral que se proyectaba hacia América.


La fotografía tuvo un protagonismo excepcional, no sólo por el número de imágenes que se hicieron de Sevilla y por la calidad de estas producciones, sino también por la cualidad artística de los fotógrafos extranjeros y españoles que pasaron por ella o abrieron estudio en sus principales zonas comerciales. La difusión de las imágenes de calles, monumentos y tipos pintorescos contribuyó a la construcción internacional de Sevilla y a la difusión de una identidad forjada con los signos que el siglo del progreso ponía al alcance de la sociedad: la fotografía.

 

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Fuente: 
Dirección de Comunicación
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